La BAHÍA DE HALONG (aunque es más correcto BAHÍA DE HA LONG), fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994 y ampliada la declaración en el año 2000. Además desde el 2011, es una de las siete maravillas naturales del mundo. En la cultura vietnamita existe una leyenda en la que unos dragones descendieron del cielo para ayudar al pueblo vietnamita a luchar contra los invasores extranjeros a proteger su tierra, estos dragones escupían joyas y jade, y las joyas se convirtieron en las islas e islotes de la bahía; Ha Long significa “dragón que desciende”. Estas formaciones de piedra caliza moldeadas durante miles de años por la erosión, han creado un entorno único.
Una vez en el puerto de la BAHIA DE HALONG, sobre las 12 fuimos a una sala de espera donde realizaban el check-in, y en 10 minutos nos llamaron para el embarque, desde aquí te llevan en un barquito lanzadera hasta tu crucero.
Una vez en nuestro barco, Athena Luxyry Cruise, al llegar te daban una toalla fresquita, que venía genial, y un zumo de bienvenida. Este barco es de 2017, pero esta nuevo nuevo, tiene 21 camarotes, repartidos en dos cubiertas.
Al momento de llegar al camarote, nos llamaron a la puerta con las maletas y a las 12’45 abrieron el restaurante para el luch, un bufet muy rico y bastante variado, lo que pasa que se acabaron algunas cosas y no repusieron.
Luego dimos una vuelta por la cubierta de arriba.
Tras la comida, tocaba la excursión de la tarde, a las 14’45 salimos con el barquito lanzadera, hacia una pequeña isla en la que se visita la CUEVA SUNG SOT, cuyo interior está repleto de estalactitas y estalagmitas, y es una de las cuevas más espectaculares que se pueden visitar en la bahía. Al final solo subieron los chicos, las chicas no teníamos ganas de subir tanto escalón con aquel calor.
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| El paisaje de camino a la cueva |
Luego desde allí a las 15’45 te llevan a la ISLA TITOP, donde podías subir a un mirador y también bañarte en la playa, los chicos se quedaron, pero las chicas regresamos al barco. Los chicos subieron al mirador primero y luego se bañaron, según Alfredo el agua estaba muy caliente. Mientras nosotras en el barco nos dedicamos al relax y a contemplar aquel paisaje tan bonito, en aquellos momentos había poca gente en el barco, pero la verdad es que, aunque estuvieran todos los pasajeros se estaba muy tranquilito, también es verdad que muchos apenas se veían por la cubierta.
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| Gran cantidad de barcos, y eso que era temporada baja |
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| Este barco, de Athena Cruise también, era prácticamente igual que el nuestro |
A las 17’00 regresaron los chicos al barco, ellos se fueron un rato al jacuzzi y nosotras seguimos de relax en las tumbonas en la zona de proa, pues soplaba una brisita fresquita muy agradable y no daba el sol.
Luego de 18’00 a 19’00 hora feliz en el bar de la terraza (tampoco hay otro), y a las 18’30 una pequeña clase de cocina en la que te puedes hacer rollitos. Mientras disfrutamos de un bonito atardecer, en la zona de popa, pedimos bebidas; yo un Mai Thai. Fue uno de los momentos del viaje, disfrutar de aquel atardecer, con una bebida y en buena compañía.
Y a las 19’00 la cena en el restaurante, era un menú que constaba de seis platos y el postre. La cena muy muy bien, estaba todo muy rico y además con una presentación excepcional; eso sí, el pato mejor el de ayer.
Tras la cena decidimos tomarnos una copa
en el bar de la terraza y sobre las 10 a dormir.























































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