Aquí, los visitantes podrán disfrutar de experiencias maravillosas tales como:
Regreso a la ciudad de Ho Chi Minh y alojamiento
Y otro día más apurando el despertador. Este hotel que no nos había convencido, por lo menos nos ofreció un desayuno muy completo. Salimos de nuevo a las 7’30, que al final casi que era nuestra hora habitual de salida.
En unos minutos cogimos una barzaca, por el DELTA DEL MEKONG, para ir al MERCADO FLOTANTE CAI RANG, que es el mayor mercado flotante del país, donde acuden los vendedores minoristas a vender y comprar productos; para identificar qué vende cada barca, exhiben su producto en una larga caña de bambú. En 2016, fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El paseo duró una hora escasa.
Al bajar nos encontramos con el mercado (Cho An Binh), donde acuden los lugareños a comprar, la verdad que se veía bonito, pero no nos paramos ni un minuto, se ve que nuestro guía tenía prisa.
Luego hicimos algo más de una hora de viaje y llegamos a XEO QUYT, hoy en día convertido en un destino turístico, pero antiguamente fue un refugio del Viet Cong, y aunque fue devastado durante la Guerra de Vietnam, la naturaleza pronto volvió a demostrar su poder. Aquí en teoría teníamos dos actividades, un paseo a través de caminos y pasarelas, y un paseo en barca. Solo pudimos hacer el paseo en barca, porque muchas partes del parque estaban inundadas y los senderos estaban desaparecidos bajo el agua; de hecho, el acceso a la barca lo hicimos a través de unos sacos sobre el agua (hay que decir que más estables de lo que parecían) que hacían de muelle. Las barquitas eran de dos más la persona que remaba, el paseo fue genial, un silencio absoluto, en el que solo escuchábamos el remo y los sonidos de los animales; eso sí cuando vimos cómo había que acceder casi nos da algo. El paseo duró unos 20 minutos.
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| Estas simpáticas chicas quisieron hacerse una foto con nosotros |
Regresamos a la furgoneta, después de una hora de carretera más o menos, alrededor de las 12’30 en Ancient House 10 Vo paramos a comer, está también estaba incluida, y fue la más floja del viaje; no es que estuviera mal, pero era todo mucho más sencillo que en otras de las comidas incluidas.
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| El acceso al restaurante es por la cocina, viejo pero muy limpio |
Y tras cerca de tres horas de carretera con un buen atasco para entrar a Ho Chi Min, llegamos de nuevo al Adora Art Hotel alrededor de 4’30. Descansamos media horita, y ya salimos.
Decidimos ir al lugar donde está la estatua dedicada al monje budista vietnamita THICH QUANG DUC, que el 11 de junio de 1963 se prendió fuego mientras mantenía la postura de meditación sin inmutarse, convirtiéndose así en un símbolo de resistencia; fue un acto de protesta contra la persecución religiosa del gobierno de Vietnam del Sur (el gobierno de tendencia católica reprimía a la mayoría budista, prohibiendo banderas y limitando libertades). La imagen dio la vuelta al mundo, y le valió a su fotógrafo Malcolm Browne un premio Pulitzer. Y este fue el origen de "quemarse a lo bonzo", siendo "bonzo" un término para monje budista. Después de su funeral, en el que sus restos fueron reducidos a cenizas, su corazón no se quemó, convirtiéndose así en una reliquia.
Luego paseamos un poco entre el caótico tráfico, y ya fuimos a por las últimas compras y a tomarnos una cerveza en Pasteur Street Brewing Co., una cervecería convencional a precios occidentales, cada cerveza 110.000 VND (cada una 3’5 €).
Cenamos en Cyclo Resto, pedimos tres platos que junto las cervezas, refrescos y un par de cafés, nos costó 710.000 VND (cerca de 5 € por persona); nos regalaron de postre una naranja, que estaba riquísima. Todo muy rico como siempre.
Luego de
regreso al hotel nos compramos un helado en 7-Eleven y pasadas las 10’30 a
dormir. Mañana comenzábamos la cuarta y última etapa del viaje.

























































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