Día 7: Bahía de Halong (crucero) - Hanoi - Vuelo a Hue

PROGRAMA ASIATICA TRAVEL
Por la mañana, el barco continúa nuestra excursión en el paraíso de miles de islas rocosas verdes. Después del brunch (la fusión del desayuno y el almuerzo anglosajón), regresan a borde donde están esperando nuestro guía y chofer, traslado al aeropuerto para coger su vuelo a Hue. Recogida y traslado al hotel (sin guía). Noche en Hue.
 
Pusimos el despertador a las 5’15 para subir a la cubierta principal a ver el amanecer (en la información del crucero indicaba que la hora del amanecer era a las 5’45); cuando subimos alrededor de las 5’30 el día ya clareaba bastante, la verdad que el amanecer no fue gran cosa, porque ni llegamos a ver salir el sol por detrás de los islotes, pero fue un momento que disfrutamos solos en total tranquilidad. A las 6’10 llegaron los del taichi y ya nos bajamos.







Luego una duchita para acabar de despertarnos y las 6’45 a desayunar.

Tras el desayuno comenzamos a recoger la maleta y a las 7’20 tocaba salir hacia LUON CAVE, para visitar esta cueva, primero te llevan con el barquito a un muelle, y allí coges otro; este se pagaba (50.000 VND, alrededor de 1’6 €), aquí hay gente que elige la opción del kayak. La verdad que yo la considero bastante prescindible, ahora que ya lo he visto, yo hubiera preferido quedarme en el barco disfrutando de la tranquilidad.








De regreso al barco principal, cerramos maletas, ya que a las 9’20 tocaba hacer el check-out; luego a las 9’30 el brunch, bastante bien también. Todas las consumiciones del viaje costaron 1.290.600 VND (42 €); un precio muy correcto, teniendo en cuenta que eran las bebidas de cinco personas en tres comidas, más las de la hora feliz. Los refrescos 50.000 VND (1’6 €), las cervezas 75.000 VND (2’5 €), y los cocteles 195.000 VND (6’4 €).

Y luego ya solo quedaba esperar que llegara a puerto y desembarcar, que estaba previsto para las 10’45; lo que pasa que poco puedes hacer, ya que no tienes el camarote, y en el restaurante tampoco puedes estar, así que nos quedamos en cubierta, pero la verdad que hacía calorcillo.





El desembarque fue muy puntual, al llegar allí teníamos a Luong esperando, pero antes de irnos nos hicimos unas fotos con un par de personas de la tripulación.


Sobre las 11 nos pusimos en marcha, teníamos unas tres horas de carretera (con parada incluida) hasta el Aeropuerto de Hanoi, había bastante tráfico.

Gracias a la ayuda de Luong, la facturación fue muy rápida, Francis y Luong, se tomaron un chupito de licor de arroz para despedirnos; la verdad que fue un chico muy agradable, que nos resolvió todas las dudas, y más teniendo en cuenta, que al ser el primer guía al llegar al país, siempre hay muchas más preguntas, de cultura y costumbres.

Nuestro vuelo oficialmente era a las 16’30, al llegar al aeropuerto vimos que lo habían adelantado un poco, comimos algo ligero mientras esperábamos, pero al final salió con retraso, y no fue ni a una hora ni a otra. Salimos alrededor de las 16’15, rumbo a la segunda etapa de nuestro viaje; fue un vuelo tranquilo de una hora y poco.

El Aeropuerto de Hue es bastante pequeño, y llegamos en pocos minutos a la zona de recogida de equipajes, cuatro maletas salieron muy rápidas, pero una se hizo de rogar; al final ya con todas nuestras maletas salimos a buscar a nuestro conductor. Al salir nos estaba esperando nuestro el chofer, y mientras se fue a por la furgoneta cayó un buen chaparrón, tardaríamos media hora en llegar al hotel Thanh Lich Royal Boutique. Aquí por primera vez (hoy no teníamos guía) hicimos nosotros el check-in, pero todo muy bien y muy rápido.

La habitación que nos dieron a Alfredo y a mí fue impresionante, en una esquina todo acristalada, con una zona de salón y una cama gigante. Nos instalamos y a pasear un poco, hubo que coger paraguas, porque aunque entonces no diluviaba, sí que llovía; por lo menos las calles tenían un buen asfalto y no habían grandes charcos. Paseamos por el río que lo tenían muy iluminado de colorines y luego un poco por la ciudad.


Cenamos en Cozy Restaurant, está situado en un callejón bastante oscuro, y la verdad es que si no sabes que esta ahí, entre lo escondido y lo oscuro no entras. Pedimos cuatro platos, que junto seis cervezas, nos costó 395.000 VND (2’5 € por persona), como siempre muy rico, y además muy barato.





Callejón de acceso al restaurante

De regreso un helado, y una vez en el hotel, parte del grupo subimos a la terraza a tomar algo, la verdad que se estaba muy agradable, porque el techo era acristalado y veías llover; dos cervezas y un zumo de sandía 533.000 VND (al cambio 17 €). Y ya a las 11 y algo a dormir, mañana tocaba visita de la ciudad.




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