Salimos del hotel alrededor de las 7’30, a esas horas había bastante tráfico, pero tampoco nos llevó mucho salir de la ciudad. Teníamos alrededor de una hora y media hasta nuestro primer destino, los TÚNELES DE CU CHI, este sistema forma parte de una red que cubre gran parte del país, la mayoría de los túneles fueron construidos durante la Guerra de Vietnam. Se utilizaron como base de operaciones del Viet Cong, y como escondrijos durante el combate; pero también fueron rutas de comunicación y suministros, hospitales, almacenamiento de alimentos y armas, así como alojamiento para un gran número de guerrilleros. Estos túneles fueron de gran importancia en la resistencia que el Viet Cong ofreció a las tropas de Estados Unidos, y ayudaron al éxito militar.
Tienen unos cuantos túneles, con maquetas y muñecos, de las diversas utilidades que le daban a cada habitáculo. En el primero muestran una maqueta general de los túneles, luego vas pasando, por dormitorios, hospital, y todas las zonas donde fabricaban desde ropa hasta armas.
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| Respiraderos con forma de hormigueros |
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| Los humos de las cocinas disimulados por hojas húmedas |
Hay alguno que puedes bajar, pero ya nos dijeron, que están agrandados para los occidentales, que los originales eran mucho más estrechos.
Tras esto hicimos una parada en una tienda de bambú (esta fue a petición nuestra), porque queríamos ver si podíamos encontrar unas cosas que vimos en otra; y sí, las encontramos.
Llegamos al Aeropuerto de Ho Chi Min alrededor de la 1’30, los trámites de facturación, pasar inmigración y control de seguridad, nos llevarían unos 45 minutos. Nuestro vuelo de Air Cambodia salía a las 16’05 y fue puntual, en hora y poco llegamos a Camboya a las 17’25, para comenzar la que iba a ser la cuarta etapa del viaje, y con la que pondríamos punto final.
Al llegar a Camboya nos costó un poco pasar inmigración, porque las máquinas no leían los pasaportes españoles (ni los nuestros, ni los del resto de españoles), y tuvieron que llamar al jefe, pero una vez llegó pasamos rápido; en las instrucciones del visado indicaba que lo imprimieras, pero en ningún momento lo pidieron. Al salir no encontrábamos la guía, pero llegó enseguida, el viaje hasta la ciudad duró una hora, se veía todo muy oscuro y lo poco que veíamos, nos daba la impresión de que era mucho más pobre que Vietnam.
Una vez en el hotel Hari Residence, como en el resto del viaje, nos sentaron en un sofá y nos dieron un té fresquito mientras la guía nos hacía el check-in. Una vez en nuestras habitaciones, dejamos las maletas y salimos a cenar. De camino pasamos por un cajero para sacar dinero, nos daba a elegir entre dólares y rieles camboyanos, nosotros sacamos rieles camboyanos y la verdad que no fue la mejor decisión, porque luego vimos que ellos siempre prefieren dólares.
La zona de bares y restaurantes se centra principalmente en la calle STREET 8, que es como Benidorm (todo bares, y a ver quién tiene más luces y ruido). Elegimos El Toro Grill, porque queríamos probar el cocodrilo, todos pedimos hamburguesas, yo me pedí 3 pequeñas que eran de pollo, ternera y cocodrilo; la comida junto las cervezas nos costó 39’75 $ (cerca de 7 € por persona); pensamos que nos resultaría más caro. La hamburguesa de cocodrilo fue un poco fiasco, porque era como carne de pollo muy especiada; pero no nos quedamos con las ganas.
Luego paseamos un poco por las tiendas de souvenirs, y alrededor de las 10 y poco regresamos al hotel.























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